Anheuser-Busch siente la presión al tirar golpes a ciegas con su anuncio de Budweiser

El pasado domingo la compañía Anheuser-Busch (AB-Inbev) gastó 9 millones de dólares con su marca Budweiser en un anuncio de 60 segundos durante el Super Bowl XLIX en donde se burlaron de la industria de la cerveza artesanal. El anuncio representa un torpe paso para la compañía conocida por frecuentemente adquirir cervecerías artesanales, que tan reciente como la semana pasada adquirió a Elysian. 

Según el anuncio la Budweiser no está elaborada para “hipsters” que les gusta oler la cerveza o que no les interesa la cervecitas amarillas. Peor aún, se mofan de las cervezas más elaboradas y dan como ejemplo la “Pumpkin Peach Ale”, cerveza de temporada que elaboran las cervecerías como Abita y la propia Elysian, cervecería de Seattle que no debe estar muy contenta con sus nuevos dueños después de esto. De hecho, su cofundador Dick Cantwell, quien se opuso a la compra de la cervecería por parte de Anheuser-Busch, expresó que encuentra sorprendente que la corporación sea tan sorda de criticar directamente a la cervecería que acaban de adquirir en momentos que ésta lidia con la molestia de la comunidad artesanal en reacción a la compra.

Era evidente el disgusto y sorpresa expresada en las redes sociales por parte de las cervecerías y fanáticos de la industria luego de que apareciera el anuncio en el tercer cuarto del juego del domingo. Tan es así que en minutos apareció una cuenta en Twitter (@pumpkinpeachale) y Facebook sobre la “Pumpkin Peach Ale”. Nosotros pudimos percibir lo mismo en nuestras cuentas de Twitter y Facebook al publicar el anuncio de Budweiser. Al día siguiente Abita lanzó un vídeo en respuesta al anuncio donde indican que ellos orgullosamente elaboran una “Pumpkin Peach Ale”.

Se puede decir que este paso por parte de Ab-InBev es uno hipócrita, ya que por un lado adquieren cervecerías artesanales y tratan de que la industria los reconozca como elaboradores serios de cerveza, pero por un lado muestran que no necesitan de lo “artesanal” para vender. Esto lo que hace es alejar aún más a Ab-InBev de la industria artesanal y coloca en un lugar sumamente incómodo a las cervecerías adquiridas por la corporación que aún así tratan de mantener una imagen de artesanal, aunque por definición al ser adquiridas dejan de serlo. AB-InBev sabe que está en un gran aprieto ante la industria artesanal a medida que cada año venden menos de sus cervezas comerciales en comparación con las artesanales. 

AB-InBev se puede quedar con su cervecita amarilla, nosotros por nuestra parte nos quedamos con la “Pumpkin Peach Ale”.

Como dato curioso, la versión en español dista mucho de la versión en inglés pues su enfoque no son las cervecerías artesanales como podrán ver a continuación.